Ofrenda de Día de Muertos VR

(Recorrido en Realidad Virtual)

 

México es un país lleno de tradiciones, que además de marcar el pulso de nuestro sentido de vida desde el momento en el que nacemos hasta el día que morimos, son una fusión de todo aquello que vivimos, que olemos y que sentimos en este espacio. La muerte es para el mexicano como ya lo decía Octavio Paz:  sólo un momento, una broma tan corta como la risa o nuestro primer llanto, por qué de que serviría vivir una vida sin creer en la eternidad; pero la muerte es aún más compleja ante nuestros ojos, pues un mexicano es inmortal en el corazón de su familia y de su propia historia, es eterno en la comida que disfrutó, en el mole con ajonjolí de puebla, en el olor del cempasúchil que marca su camino a lo eterno, es inmortal en lo bueno y en lo malo, en el tequila en el mezcal y en el propio huapango de su vida.

Por eso y más razones el día de muertos es un evento esperado por toda una nación, que cree que el Mictlan es un paraíso apenas alcanzado; y al iniciar el primer rayo de luz de cada 1° Noviembre el reloj comienza en cuenta regresiva, el color de papel picado, el olor de velas y ocote apenas son algunas de las elementos  que embriagan nuestro ambiente, estamos listos para el banquete con los que sólo no están físicamente pero que hemos aprendido a percibir en nuestros poros, es magia legendaria y también medicina para un duelo eterno.

Pero en este país tan basto no sólo nos acompaña la alegría por la muerte, si no que aprendemos a convivir con monstruos como la manera evidente de defender nuestra identidad y el orden de la vida, en México estos personajes cuestionan el poder y la vida misma, nos enseñan a través de historia y nacimiento una forma de comprender la belleza, pues de ellos deriva lo anormal lo que no debería ser y sin embargo existe en nosotros.

Este proyecto es la fusión de esos dos pulsos que merecen ser vividos y reconocidos en el presente, no hay manera de no contar nuestra misma historia sin reconocer que leyendas como: La llorona, La bruja de Hidalgo o el vampiro de Guadalajara entre otros, no están presentes en nuestro actuar diario y que culturalmente nos han servido para enfrentar que la realidad a veces es más monstruosa que la fantasía. Bienvenidos a este paseo de cuerpo presente que nos hará vivir nuestra identidad como nunca antes la habíamos visto.